Esta entrevista, obviamente imaginaria, es el resultado
de una investigación realizada a partir de material escrito en
bibliotecas y en Internet.
¿Cómo influyó en su carácter doña Paula Albarracín?
Yo sostengo que el corazón del hombre se adhiere al de su madre como
las raíces al suelo. Mi madre fue para mí un verdadero ejemplo de amor,
abnegación y virtud. Es verdad que me crié en la indigencia, pero fue
principalmente ella la que sostuvo económicamente mi hogar. Cuando la
madre cumple con su sagrado cometido, llega a formar con su hijo una
unidad sellada no sólo por los lazos de la sangre sino también por el
afecto. Una de las metas más importantes de toda madre es la de ser
digna del respeto y la admiración de sus hijos.
¿Qué nos puede decir acerca de su padre, José Clemente?
Mi padre era peón de campo y arriero, sin oficio ni profesión, pero,
desde que yo era muy pequeño, se ocupó de mi educación: él y mi tío
me enseñaron a leer. Mi padre no quería que, como él, yo tuviera que
trabajar con la azada. Pero además, combatió en las guerras por la Independencia:
en 1812 acompañó a Belgrano a Tucumán y, en 1817, acompañó a San Martín
a Chile.
¿Por qué siente tanto interés por la ciencia y la modernización?
Siempre me ha interesado la divulgación científica como herramienta
para superar el atraso. El conocimiento debe democratizarse. Para la
producción de un país no basta que media docena de personas aventajadas
conozcan y practiquen los mejores sistemas de labores. Sus productos,
por grandes que sean, no alterarán la cifra general de la producción.
Usted ha sido un alumno ejemplar, de asistencia perfecta en la escuela,
pero… ¿acaso nunca cometió alguna travesura?
Recuerdo alguna vez haber dictado errores a los compañeros para hacerlos
reprender y, en mis años de adolescencia en San Juan, hacía algunas
diabluras con un grupo de jóvenes. Fuera de eso, creo que mi sentido
del humor me permitió coleccionar todas las caricaturas que mis adversarios
políticos publicaron en las revistas durante mi período presidencial.
¿Qué acciones considera como más importantes entre las que realizó
por nuestra educación?
Escribí muchos libros y manuales para maestros. Estudié la experiencia
educativa de otros países para aplicarla en nuestro país. Traje maestras
norteamericanas para que colaboraran en organizar un sistema moderno
de educación y puse mis esfuerzos en la enseñanza a mujeres para que
tuvieran las mismas posibilidades que los varones... Además, pienso
que la educación estatal no puede ser católica porque no hay que herir
a los miembros de otras confesiones. Es por eso que intenté garantizar
la libertad religiosa en las escuelas públicas.
¿Cómo ve el futuro de la educación en Argentina?
Si la educación no prepara a las venideras generaciones para esta necesaria
adaptación a los medios de trabajo, el resultado será la pobreza y la
oscuridad nacional, en medio del desenvolvimiento de las otras naciones,
que marchan con el auxilio combinado de tradiciones de ciencia e industria
de largo tiempo, haciendo lentamente descender a las últimas condiciones
de la sociedad a los que no se hallen preparados por la educación.