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A lo largo
de su vida, Ernesto Sabato ha buscado diversos modos de expresar sus
sentimientos. Primero recurrió al terreno empírico, al paraíso
perfeccionista de la ciencia. Luego optó por la literatura, más
acorde a sus necesidades reales. Hizo más tarde un lento pasaje
del lenguaje de las letras al de la plástica. Durante sus años
de literatura, Sabato expuso en sus cuadros las mismas obsesiones que
en sus escritos. Igual que en sus libros, hizo predominar en la pintura
la pasión y una visión trágica de la vida. Hacia
los años '90, anunció el abandono de la literatura para dedicarse
a la pintura. Según sus palabras, "la pintura fue mi
primera pasión, desde la niñez, cuando aún no sabía leer ni escribir".
En cuanto a su estilo, si bien tuvo una temprana relación con los surrealistas,
prefiere clasificar a su pintura como sobrenaturalista. Y sin embargo,
sus temáticas recuerdan al expresionismo. Pero lo que es cierto es que
no es posible separar al escritor del pintor: el clima de su escritura
concuerda con su expresión plástica y ambos terrenos artísticos
se complementan en él como parte de un mismo lenguaje.
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Virgina
Wolf
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No
sé qué es
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Autorretrato
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Dostoievski
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