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El
perseguidor (fragmento)
Dédée
me ha llamado por la tarde diciéndome que Johnny no estaba bien,
y he ido en seguida al hotel. Desde hace unos días Johnny y Dédée
viven en un hotel de la rue Lagrange, en una pieza del cuarto piso.
Me ha bastado ver la puerta de la pieza para darme cuenta de que Johnny
está en la peor de las miserias; la ventana da a un patio casi
negro, y a la una de la tarde hay que tener la luz encendida si se quiere
leer el diario o verse la cara. No hace frío, pero he encontrado
a Johnny envuelto en una frazada encajado en un roñoso sillón
que larga por todos lados pedazos de estopa amarillenta. Dédée
está envejecida y el vestido rojo le queda muy mal; es un vestido
para el trabajo, para las luces de la escena; en esa pieza del hotel
se convierte en una especie de coágulo repugnante.
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