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Filantropía
Los famas
son capaces de gestos de una gran generosidad, como por ejemplo cuando
este fama encuentra a una pobre esperanza caída al pie de un
cocotero, y alzándola en su automóvil la lleva a su casa
y se ocupa de nutrirla y ofrecerle esparcimiento hasta que la esperanza
tiene fuerza y se atreve a subir otra vez al cocotero. El fama se siente
muy bueno después de este gesto, y en realidad es muy bueno,
solamente que no se le ocurre pensar que dentro de pocos días
la esperanza va a caerse otra vez del cocotero. Entonces mientras la
esperanza está de nuevo caída al pie del cocotero, este
fama en su club se siente muy bueno y piensa en la forma en que ayudó
a la pobre esperanza cuando la encontró caída.
Los cronopios
no son generosos por principio. Pasan al lado de las cosas más
conmovedoras, como ser una pobre esperanza que no sabe atarse el zapato
y gime, sentada en el cordón de la vereda. Estos cronopios ni
miran a la esperanza, ocupadísimos en seguir con la vista una
baba del diablo. Con seres así no se puede practicar coherentemente
la beneficiencia, por eso en las sociedades filantrópicas las
autoridades son todas famas, y la bibliotecaria es una esperanza. Desde
sus puestos los famas ayudan muchísimo a los cronopios, que se
ne fregan.
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