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Cronología
1963
Rayuela
Con "Rayuela" Cortázar llegó a ser reconocido
por toda América. La aparición de "Rayuela" fue una
verdadera revolución dentro de la novelística en lengua española:
por primera vez un escritor llevaba hasta las últimas consecuencias
la voluntad de transgredir el orden tradicional de una historia
y el lenguaje para contarla. El resultado es este libro único
abierto a múltiples lecturas, lleno de humor, de riesgo y de una
originalidad sin precedentes. De entrada, el autor nos propone
elegir uno de los dos accesos: leer en el orden acostumbrado y
acabar en el capítulo 56 (al que siguen más capítulos, que denomina
como "prescindibles"), o bien, seguir el "tablero de dirección",
que nos remite de un capítulo a otro, pasando por variadas trampas
o juegos: una omisión aparente, un doble y significativo envío.
La función del lector es fundamental en la obra de Cortázar, y
especialmente en "Rayuela", que propone nuevos caminos
para rechazar las lectura pasiva. La obra se bifurca en dos ambientes
físicos: el 'Del lado de allá', en París, con la relación de Oliveira
y la Maga, el club de la serpiente, el primer descendo a los infiernos
de Horacio, etcétera; y el 'Del lado de aquí', en Buenos Aires,
con el encuentro de Traveler y Talita, el circo, el manicomio,
el segundo descenso. "Escribía largos pasajes de
Rayuela sin tener la menor idea de dónde se iban a ubicar
y a que respondían en el fondo (...) Fue una especie de
inventar en el mismo momento de escribir, sin adelantarme nunca
a lo que yo podía ver en ese momento". En esta
novela el escritor condensa sus propias obsesiones estéticas,
literarias y vitales en un mosaico casi inagotable donde toda
una época se vio maravillosamente reflejada. Estilo y estructura,
dice Nabokov, hacen la novela. La perfección que alcanzan en "Rayuela"
nos coloca (y esto fue claro desde que vio la luz, en 1963) ante
una de las mejores novelas escritas en nuestra lengua.
1964
Cuentos
Bestiario
Final del juego
Las armas secretas
Historias de cronopios y de famas
1966
Todos los fuegos el fuego
Este libro ofrece 8 muestras rotundas de la plenitud creadora
que alcanzan los cuentos de Cortázar. Desde la exasperada metáfora
de las relaciones humanas que es "La autopista del sur"
hasta la maestría de "El otro cielo", Cortázar vuelve
a abrir nuevos caminos con relatos que son referencia obligada
para sus lectores y para los amantes del cuento en general. En
"Todos los fuegos el fuego" Cortázar desgrana las claves
obsesivas que le eran tan queridas: los temas del doble, la discontinuidad
del tiempo y del espacio, lo irracional como alternativa ante
lo cotidiano, con el uso frecuente de virajes constantes en las
personas y tiempos verbales y, en fin, con una transgresión y
distorsión renovadora de la forma narrativa.
1967
La vuelta al día en ochenta mundos
Así
se empieza
Verano en las colinas
Julios en acción
Del sentimiento de no estar del todo
Tema para San Jorge
Grave problema argentino: Querido amigo,
estimado o el nombre a secas
De la seriedad en los velorios
Para una antropología de bolsillo
Me caigo y me levanto
The smiler with the knife under the cloak
Del sentimiento de lo fantástico
- Yo podría bailar ese sillón- dijo Isadora
Un Julio habla de otro
Aumenta la criminalidad infantil en los Estados Unidos
Acerca de la manera de viajar de Atenas a Cabo Sunion
Diálogo con maoríes
Clifford
Noches en los ministrios de Europa
De otra máquina célibe
Gardel
No hay peor sordo que el que
Hay que ser realmente idiota para...
Dos historias zoológicas y otra casi
What happens, Minerva?
Louis, enormísimo cronopio
La vuelta al piano de Thelonious Monk
Con legítimo orgullo
Para llegar a Lezama Lima
La hoguera donde arde una
Relaciones sospechosas
Estación de la mano
Tombeau de Mallarmé
Rara avis
Vuelta al día en el tercer mundo
Encuentros a deshora
El noble arte
La caricia más profunda
Del gesto que consiste en ponerse el dedo índice en la
sien y moverlo como quien atornilla y destornilla
Melancolía de las maletas
Viaje a un país de cronopios
El avión de los cronopios
La
embajada de los cronopios
Morelliana,
siempre
Casilla del camaleón
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