Cancionero

El Canillita

Anunciando los diarios
que a la venta lleva,
cruza el canillita
sudoroso y fugaz,
corriendo fuertemente
por ser de los primeros
en vender los diarios
y ganar el jornal. 
Acaso mis ojos
tal vez hayan mirado
a un muchacho que lucha
por el pan de su hogar
o también es posible
que me haya inspirado
en un huérfano humilde,
en un desamparado
sin padres que adorar. 
"El Comercio", vocea
con afán el pequeño,
"La Crónica, interesante",
enseguida dirá.
"La Nación" y "La Prensa",
le oiremos pregonar. 
Si muchos de nosotros
auscultar pudiéramos
la verdad cruel y triste
de este diario luchar
viviendo en un instante
de mortal desengaño,
compráramos los diarios
para otorgar el pan. 
Canillita travieso,
juguetón, bullanguero
de alma que ayer fue buena
y siempre lo será;
si cruzas muy temprano
las calles de tu pueblo
semejas a un obrero
con rumbo a trabajar. 
Más tarde cuando corres
pregonando los diarios
te muestras todo un hombre
que lucha por el pan...
y al llevar la ganancia
a tus padres y hermanos
tu pequeñez de niño
humilla a la crueldad.

Pajarito

Pajarito arrabalero,
sos vocero
del ciudadano entrevero;
corazón
que derramas en la esquina
parlanchina,
con voz limpia y cristalina,
tu canción.
Radio humano que palpita
y que grita
su propia angustia inaudita
de emoción
al vocear cada mañana
la hoja vana;
de la pajarera urbana
sos gorrión.

Pajarito,
que al rudo compás del grito
Prensa, Mundo y La Nación
vas cortando las aceras
y flameando las banderas
de tu propia perdición.
Pajarito,
no olvides que con el grito
Prensa, Mundo y La Nación,
por las urbanas arterias,
vas cantando tus miserias
de gorrión.

Canillita chocarrero,
refranero
poeta del callejero
corazón;
mientras tu mamita vela,
canta y vuela,
sólo la asiste y consuela
tu canción.
Mientras ganas tus centavos,
canta, bravo,
la canción de los esclavos,
la canción
que en las urbanas arterias
callejeras
vengará un día tus miserias
de gorrión.

Letra y música:
Dante A. Linyera

El Canillita

Pobre muchachito canillita.
Grita sin cesar
su mercancía,
procurando con esfuerzo
llevar a su pobre hogar
gran alegría.

Aunque tiene ya su débil cuerpo
roído por el mal
que ha de serle fatal,
sólo piensa que su sacrificio
por la madre y los hermanos
es para él un ideal.
Como las flores marchitas
que sus hojas dan al viento
débil aliento
le queda ya.

Caras y Caretas vende
para ganar los centavos
con que aliviar
la situación
del pobre hogar.
Llena está su mente de
ilusiones
y espera con fe,
siempre suspensa,
que la vida reconozca
que merece recibir
su recompensa
es grande su sacrificio
que impuso el amor
por ver dichoso su hogar
y poder calmar el llanto
de los pobres hermanitos
que a la triste madre piden pan. 

Letra: Carlos Saborido
Música: Enrique Saborido


Efemérides Culturales Argentinas
Copyright © 2001 - 2012
Todos los derechos reservados
Ministerio de Educación de la Nación
Subsecretaría de Coordinación Administrativa
Producción: Dirección de Gestión Informática