|


Testamento (hoja superior y hoja inferior)


Mausoleo

|
|
Últimos
días y legado
En 1844 redactó
su testamento en París.
| Testamento
del Libertador Gral. Don José de San Martín
(Transcripción textual - "El sable del General San Martín",
Instituto Nacional Sanmartiniano)
París, 23 de enero de 1844
En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor
del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República
del Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile,
y Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el
mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:
Primero.
Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por haver
a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano
Balcarce.
2º-
Es mi expresa boluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana María
Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento,
se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte,
sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea
necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi
hija y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad.
3º
- El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la Independencia
de la América del Sud, le será entregado al General de la República
Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción,
qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha sostenido
el honor de la República contra las injustas pretensiones de los
Extranjeros qe. tratan de Umillarla.
4º
- Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el
lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio
sin ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese
depositado en el de Buenos Ayres.
5º
-Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie.
6º
-Haun qe. es verdad qe. todos mis Anelos no han tenido otro objeto
qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta
de esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado,
han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez
feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la
educación de sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si
es qe. a su vez quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido;
igual encargo hago a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien
no ha desmentido la opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza
continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.
7º
- Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda
Nulo y sin ningún balor. Hecho en París a Veynte y tres de Enero
del año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el
de mi puño y letra.
José de San Martín
Artículo
Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo Español
Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea debuelto
a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus
Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me
honró su primer Congreso.
José
de San Martín
|
En 1846 ofreció
sus servicios a Rosas. Dos años después, se trasladó
a Boulogne-sur-Mer.
|
Fragmento
de una carta enviada por el Libertador al Mariscal Castilla,
desde Boulogne-Sur-Mer el 11 de setiembre de 1848
Yo
serví en el ejército español, en la Península, desde la edad de
trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente coronel
de caballería. Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de
los primeros movimientos, acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc.,
resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin
de prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se
había de empeñar. Yo llegué a Buenos Aires, a principios de 1812,
fui recibido por la Junta Gubernativa de aquella época, por uno
de los vocales con favor y por los dos restantes con una desconfianza
muy marcada; por otra parte, con muy pocas relaciones de familia,
en mi propio país, y sin otro apoyo que mis buenos deseos de serle
útil, sufrí este contraste con constancia, hasta que las circunstancias
me pusieron en situación de disipar toda prevención, y poder seguir
sin trabas las vicisitudes de la guerra por la independencia. En
el período de diez años de mi carrera pública, en diferentes mandos
y estados la política que me propuse seguir fue invariable en dos
solos puntos, y que la suerte y circunstancias más que el cálculo
favorecieron mis miras, especialmente en la primera, a saber, la
de no mezclarme en los partidos que alternativamente dominaron en
aquella época, en Buenos Aires, a lo que contribuyó mi ausencia
de aquella capital por espacio de nueve años.
El segundo punto fue el de mirar a todos los Estados Americanos,
en que las fuerzas de mi mando penetraron, como Estados Hermanos
interesados todos en un santo y mismo fin.
Consecuente con este justísimo principio, mi primer paso era hacer
declarar su independencia y crearles una fuerza militar propia que
la asegurase.
He aquí mi querido general, un corto análisis de mi vida pública
seguida en América.
José de San Martín
|
El 17 de
agosto de 1850 falleció en Boulogne-sur-Mer. Sus restos fueron
repatriados en 1880 y, actualmente, descansan en un mausoleo contruido
dentro de la Catedral porteña.
En casi todas
las localidades argentinas hay una plaza, una calle, una escuela o un
club con el nombre de San Martín. Y, en muchas, hay monumentos
en su nombre (incluso, en 1951 fue inaugurada una estatua de él
en el Central Park de Nueva York). Su imagen también está
en billetes, monedas y estampillas.
|